• Descripción

    El Amazonas es la región selvática tropical más grande del planeta, con una extensión aproximada de 6.000.000 km2 repartidos en ocho países de Suramérica: Brasil, Perú (estos dos países los que mayor extensión selvátiva poseen), Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Guyana y Guayana Francesa.

     

     

    Está ubicada a lo largo de un inmenso río, también llamado Amazonas, y de su nutrida cuenca fluvial. Aunque es difícil precisar sus límites, de oeste a este la región se extiende desde la zona alta de la Cordillera de Los Andes (Perú y Ecuador), hasta el norte del Océano Atlántico, en las inmediaciones de las ciudades brasileñas de Sao Luis y Belem; de norte a sur, desde la Guyana hasta la zona centro de Bolivia.

     

    Llamada también ‘El pulmón del mundo’ por su biodiversidad y su equilibrio climático, presenta temperaturas altas que favorecen la formación de una vegetación espesa y exhuberante, la cual sirve de hábitat de especies vegetales y animales con características únicas en el mundo, como el delfín rosado del Amazonas, símbolo natural de la región.

     

     

    Por ser en su mayoría una vasta extensión horizontal, los numerosos ríos que la atraviesan suelen inundar con facilidad algunas de sus zonas, generalmente dos o tres veces al año. Sin embargo, las formaciones rocosas en las riberas dejan ver, a la vez, que el terreno presenta algunas dislocaciones, como por ejemplo en el delta del río Amazonas.

     

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    Hidrografía

     

    La cuenca hidrogáfica de la región del Amazonas es una de las más ricas y exhuberantes del mundo. Posee, según cálculos, el 34% del agua dulce del planeta, destacando, en primer término, el río Amazonas (el más caudaloso), el Orinoco (o también llamado río Negro en Brasil), el Vaupés, el Caquetá, el Putumayo, el Madeira, el Araguaia, el Tocantis, el Napo, el Tapajoz, el Xingú, entre otros.

     

     

    Por la estructura geológica del Amazonas, los ríos de la región pueden dividirse en dos grandes grupos: los de la cuenca del Atlántico y los de la cuenca del Pacífico. Los primeros se caracterizan por ser caudalosos y largos, mientras los segundos son cortos y torrenciales dado que, en su recorrido desde los Andes, deben sortear grandes desniveles.

     

    La columna vertabral de la gran cuenca de la región —que en total contiene más de 1000 ríos— es el río Amazonas, que define la más extensa y caudalosa red del planeta con unos 100.000 m3/segundo en su desembocadura. La mayoría de sus afluentes nacen en la cordillera de Los Andes o en los macizos de las Guayanas y de Brasilia.

     

     

    Sin embargo, miles de esos ríos o ricachuelos que hacen parte de la red hidrográfica del Amazonas no han sido explorados hasta el momento, pero se calcula que pueden llegar a regar una superficie similar a la de Australia.

     

    La razón por la que la Amazonía es heredera de gran cantidad de ríos es su ubicación dentro de la zona de convergencia intertropical, que se caracteriza por su máximo nivel de lluvias durante casi todo el año. Estas lluvias, que aumentan sobre todo entre noviembre y junio, generan a su vez inundaciones sobre las extensas zonas selváticas que crean un espectáculo visual único en el mundo.

     

    (Para más información, ver artículo sobre el Río Amazonas).

     

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    Historia

     

    El primero en dar cuenta de la existencia de la región fue el conquistador español Francisco de Orellana, quien lideró una expedición en el año 1542. Cuentan las crónicas de la época, que partió de la ciudad de Cuzco (Perú), pasó por Quito (Ecuador), luego por Iquitos (Perú), y finalmente, tras poco más de ocho meses, alcanzó la desembocadura del río Amazonas en el atlántico brasileño.

     

    Mientras remontaba el río, Orellana se sorprendió al ver a las mujeres que habitaban allí, salvajes y de una belleza exótica, que de inmediato le recordaron a las guerreras amazonas de la mitología griega. De allí el nombre que luego daría a la región. A la aventura de Orellana se sumaría, entre otros, el portugués Pedro Texeira, quien en 1638 hizo el mismo trayecto pero en sentido contrario.

     

     

    En principio, la región estuvo poblada por numerosas comunidades indígenas, diferentes entre sí aunque con semejanzas en su organización social y sus costumbres. Eran sociedades sedentarias y con un cierto desarrollo agrario, que luego se vieron afectadas por la penetración de las campañas conquistadoras durante los siglos XVI y XVII. Desde allí, han conservado sólo una parte de su cultura original y han tenido que mudarse constantemente de territorio para huir del colonialismo.

     

    Evidencias arqueológicas encontradas hasta el momento desmuestran que el territorio de la selva amazónica fue habitado aproximadamente hace 1200 años. Sin embargo, pasaron varios milenios antes de llegar a tener la población que encontraron los primeros españoles que arribaron a la zona.

     

     

    Hacia la segunda mitad del siglo XIX, la región empezó a llamar la atención de los gobiernos de las nuevas repúblicas —tras el movimiento independentista en Suramérica— al poseer incontables recursos naturales como la madera y ser propicia para la producción del cacao y el caucho. Fue justamente este último el que impulsó una ‘segunda conquista’ de la región por parte de las empresas del sector, lo que trajo como consecuencia la erradicación casi total de las pocas comunidades indígenas que aún sobrevivían tras las primeras expediciones.

     

    Este periodo (1890–1920), llamado ‘La fiebre del caucho’, convirtió a la ciudad brasileña de Manaos en el epicentro económico e industrial de la región, impulsando además la contrucción de un ferrocarril, entre 1907 y 1912, que hacía la ruta Madera-Mamoré, en el estado de Rondonia, cuyo objetivo era transportar a los obreros de las empresas. La línea férrea, sin embargo, fue desactivada en 1972, y once años después se abrió nuevamente pero sólo para recorridos turísticos.

     

     

    Actualmente existe un fuerte debate entre las principales industrias madereras y caucheras que tienen su centro de operación en el Amazonas y los defensores del medio ambiente, que año tras año denuncian ante los organismos internacionales la pérdida de inmensas extensiones selváticas como consecuencia de su indebida explotación.

     

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    Río Amazonas

     

    El río Amazonas es la cuenca hidrográfica más importante de la región de la Amazonía,  ubicada en el centro y el noroeste de Suramérica, siendo además el más caudaloso y el de mayor superficie del planeta. Su longitud es de 6.800 km, superando incluso al río Nilo, en África, en más de cuarenta kilómetros. (*)

     

     

    Nace en el nevado del Mismi, en el departamento de Arequipa (Perú), y nada más entrar en territorio brasileño es llamado por los pobladores de la región como río Solimbes, hasta que se une al río Orinoco (o río Negro), con el que corre paralelamente una distancia aproximada de 6 kilómetros. Hasta su desembocadura, en el Atlántico brasileño, registra un breve paso por el sur de Colombia y una red de más de 1.000 afluentes entre ríos, riachuelos y pequeñas cascadas.

     

    En el delta del río, el canal principal llega a medir unos 50 km de anchura (es imposible ver la otra orilla), dividiéndose además en numerosos canales separados por una isla, Marajó, tan grande como Suiza. Es tal la fuerza con la que llega al océano, que el sedimento que arrastra tiñe unos 300 kilómtros de la costa brasileña.

     

     

    Las caracterísitcas georgráficas de la región, en su mayoría selvática aunque con algunas formaciones montañosas (sobre todo en el nacimiento del río), hacen que su cauce sea hetrogéneo y que las condiciones naturales varíen desde los 6.000 metros hasta el nivel del mar. En el estrecho de Obidos, en Brasil, alcanza una profundidad de 300 metros, y se sabe que 24.000 kilómetros de su superficie son navegables.

     

    Los indígenas que habitaban la región antes de la conquista llamaban al río con distintos nombres, según el trayecto y la zona. Algunos lo conocían como Paranaguazú, Guyerma o Solomoes. Sin embargo, con las primeras expediciones europeas empezó a ser llamado como río Grande o río Orellana, en honor de Francisco de Orellana, uno de los primeros conquistadores que se aventuró por su cauce.

     

     

    Pero sólo hasta después de 1542, tras la expedición de Orellana, recibió el nombre con el que actualmente se le conoce. Mientras remonataba el río, Orellana se encontró en el corazón de la selva con unas mujeres salvajes pero exóticamente atractivas, de belleza natural y hechicera, que le recordaron el mito griego de las antiguas guerreras amazonas del Asia Menor narrado por Heródoto. Y con ese nombre bautizó la selva y el río.

     

    Los principales puertos construidos sobre el río son Iquitos (Perú), Leticia (Colombia) y Manaos y Bélem do Pará (Brasil), ciudades que concentran el mayor número de población en la Amazonía, dado su difícil acceso y su aislamiento con respecto a otros centros urbanos de importancia como Lima, Bogotá o Brasilia.

     

     

    (*) Este dato ha sido confirmado recientemente por la Sociedad Geográfica de Lima, haciendo una revisión del sitio de nacimiento del río.

     

     

    Vista panorámica de Manaos, Brasil.

     

     

    OTROS DATOS:

    Países que atraviesa: Brasil, Perú y Colombia.

    Longitud: 6.800 km.

    Caudal medio: 219.000 m3/seg.

    Cuenca hidrográfica: Amazonas.

    Nacimiento: Región de Arequipa (Perú).

    Desembocadura: Océano Atlántico.

    Afluentes izquierda: Marañón, Caquetá, Negro (Orinoco).

    Afuentes derecha: Ucayali, Purus, Madeira, Tapajós, Xingú, Tocantis.

     

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